Si España bajara el paro al promedio europeo eliminaría el déficit de golpe

Antes del estallido de la pandemia de la COVID-19la tasa de paro de España se situaba por encima del 14%, duplicando el promedio observado en el resto de Europa. Desde entonces, la situación no ha hecho más que deteriorarse y, sumando a la tasa de desempleo oficial el impacto de los ERTE y los ceses de actividad de los autónomos, la desocupación real ronda el 31%.

Teniendo en cuenta que solo el 32% de la población adulta está activa y trabaja en el sector privado, casi 7 de cada 10 españoles dependen de la riqueza que genera un tercio de la población. Este escenario se traduce en que el grueso de los impuestos recae sobre una base muy pequeña de contribuyentes, lo que convierte a España en uno de los socios europeos con mayor esfuerzo fiscal.

Entender la relación entre el nivel de ocupación de una economía y su potencial recaudatorio es vital para entender el problema presupuestario que arrastra España. Fedea estimó en 2016 que, por cada 200.000 trabajadores que salían de las listas del paro, el saldo de las arcas públicas experimentaba una mejora de 8.000 millones de euros.

El vuelco se explica por dos motivos. Primero, el efecto riqueza derivado de la generación de empleo: quienes antes estaban parados pasan  a recibir un salario y, por lo tanto, pagan IRPF y cotizaciones sociales de manera directa, además de aumentar sus contribuciones por IVA e Impuestos Especiales al ver su capacidad de consumo aumentada. Y como segundo motivo, la menor dependencia del dinero público: al dejar de ser receptores del subsidio de paro o de algún otro tipo de cobertura, estos nuevos ocupados contribuyen a reducir el gasto público consignado a tales programas de asistencia social.

Rafael Doménech, de BBVA Research, ha estimado que el cuadro fiscal de España sería diametralmente opuesto con un nivel de paro similar al promedio europeo. Su estimación previa al covid-19 asumía que, con un desempleo cercano al 6%, España pasaría de tener un déficit de 30.000 millones a beneficiarse de un superávit de otros tantos 30.000 millones. El vuelco presupuestario sería de 60.000 millones.

Por otro lado, el Instituto de Estudios Económicos ha calculado que la mayor presión fiscal normativa que experimenta España se explica también por el diferencial existente en los indicadores de ocupación. Según el think tank de la CEOE, situarse al mismo nivel que Europa en campos como el paro o la economía sumergida permitiría cerrar esta brecha.

Se trataría, además, de una mejora de la recaudación soportada por políticas expansivas, puesto que la creación de empleo permitiría un aumento muy importante de los ingresos públicos sin que ello supusiese nuevas subidas impositivas para un sector privado que ya lidia con una excesiva carga tributaria.