La transformación del sector de la automoción necesita una regulación inteligente

Martorell presentaci n de la nueva producci n del Seat Leon foto de nuria puentes

El sector de la automoción permanece en constante desarrollo, pero en los últimos tiempos dicho desarrollo se ha visto acelerado por un escenario totalmente disruptivo. La transformación a la que se aboca el conjunto de la automoción, que va mucho más allá de un proceso meramente industrial, obliga a un cambio absoluto en todos los aspectos.

Cambio para el que es necesario contar con el apoyo y la actuación directa de los reguladores, que deben proporcionar la seguridad jurídica necesaria a fabricantes, proveedores y usuarios, así como establecer un un marco atractivo para la inversión e innovación.

Es decir, el sector de la automoción necesita de una regulación inteligente, pero debe de ir mucho más allá del sector en sí mismo y contribuir a sentar la base de la nueva movilidad. Por ello, dicha regulación inteligente debe caracterizarse por:

  • Proactividad: debe anticiparse a las necesidades de la industria y no ser reactiva, de lo contrario no se permitirá el desarrollo necesario de la innovación.
  • Orden y estabilidad: la normativa debe responder a un diseño y planificación claros que respondan a una estrategia a largo plazo, de forma que esté ordenada en el tiempo y no sufra modificaciones en períodos de corta duración por cuestiones coyunturales.
  • Homogeneidad: las regulaciones deben ser equitativas en todos los niveles, con el objetivo de evitar incertidumbre en los usuarios, así como desigualdades.
  • Simplicidad: el marco regulatorio debe ser sencillo y fácil de comprender por todos los usuarios.

Una regulación que reúna estas características permitirá fortalecer el mercado interior y a la industria fomentado un marco atractivo para los inversores y usuarios.