La regulación armonizada, clave en la sostenibilidad futura para el presidente del BBVA

De un tiempo a esta parte, la sostenibilidad ha crecido sobremanera en nuestra escala de valores. En la actualidad, y sobre todo de cara al futuro, deja de tener sentido lo que no está comprendido de manera amplia, lo que no contempla el medio y todos los agentes afectados; es decir, lo que no es sostenible.

Sin reducir el concepto al cuidado del medio natural, sino entendiéndolo como el desarrollo que satisface las necesidades presentes sin comprometer las futuras (esta fue una de las primeras definiciones que se acuñaron, apareció en el Informe Brundtland de 1987), las finanzas también pueden ─y deben─ ser sostenibles.

De esa opinión es Carlos Torres Vila, presidente del BBVA, que ha pedido una regulación armonizada a nivel global en materia de sostenibilidad para abordar de manera coordinada la transición ecológica y el reto de que la economía crezca de manera inclusiva.

Así lo manifestó Torres en el seminario ‘Las finanzas sostenibles y su importancia en el futuro de la economía’, al asegurar que hay que tener en cuenta tanto los retos sociales como los derivados del cambio climático, la contaminación de los recursos naturales, la sobreexplotación de los recursos y la reducción de la biodiversidad.

Semejantes retos globales requieren “una respuesta global” que implica a empresas, ciudadanos y autoridades públicas. “Por eso es crítica la armonización en regulación”, que ha de partir de “un lenguaje y unas reglas comunes”.

De hecho, Torres Vila defiende que el sector financiero es catalizador del cambio por los importantes recursos que tiene: los bancos tienen la capacidad de canalizarlos incentivando a empresas para que tomen sus decisiones de producción con criterios de sostenibilidad ambiental.

En un momento en que los inversores “están incorporando la sostenibilidad a sus criterios de toma de decisiones, buscando estrategias de crecimiento sostenibles en el largo plazo que contribuyan a un progreso económico y social más inclusivo”, resulta fundamental una regulación armonizada para atajar la necesaria transición con garantías.