La estabilidad regulatoria, clave para hacer del gas un activo en la transición energética

Las empresas gasistas en España quieren fomentar el uso del gas como elemento clave del desarrollo económico. Están convencidas, así lo expresan a través de la Asociación Española del Gas (Sedigas), del potencial que tiene el gas como pieza imprescindible en el proceso hacia una sociedad menos intensiva en carbono, configurando con energías renovables el mapa energético mundial del siglo XXI.

Sedigas ha presentado un informe elaborado por PwC Strategy en el que defiende que la regulación actual, en revisión por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), permitirá ahorrar anualmente unos 900 millones de euros a la economía española hasta 2025. Este ahorro se calcula con el actual modelo de retribución y sin inversiones adicionales, puesto que ya existen unas infraestructuras desplegadas. Con todo, en caso de que hubiera nuevas inversiones, éstas podrían suponer hasta 630 millones de ahorro adicionales al año.

En concreto, el informe señala que el sector puede instalar 1,3 millones de puntos de suministro doméstico, permitiendo un ahorro por sustitución de otros combustibles de 274 millones. Teniendo en cuenta la industria, el uso de gas podría aumentar el consumo en 14 TWh, proporcionando un ahorro de 592 millones. Ambos conceptos, que consisten en acciones fácilmente ejecutables y evitarían la emisión de más de 1,5M de toneladas de CO2, suman un ahorro de 866 millones de euros hasta 2025.

La idea de que una mayor penetración generaría alrededor de 900M de ahorro es cierta en la medida en que se respete la regulación actual, con vigencia hasta 2022 y bajo revisión por parte de la CNMC. Por eso, Sedigas resalta la importancia que tiene la estabilidad regulatoria para que el gas juegue el papel que le corresponde en la transición energética.

El reto del sistema energético es la integración de los mercados, donde el gas y la electricidad, juntos, permitirán la descarbonización de la economía. Sin embargo, para este desarrollo son necesarias ciertas inversiones, y los grandes inversores seleccionan sus países objetivo en función de la estabilidad regulatoria y las señales económicas adecuadas. Por ello, Sedigas reivindica la normativa actual, pues el modelo retributivo funciona y tiene espacio para crecer y para fomentar el ahorro. Este ahorro se deberá, principalmente, a que el sistema gasista está entrando en un superávit, que permitirá haber absorbido la deuda acumulada hacia 2022 y reducir la factura de los clientes en adelante.

De acuerdo con el informe, si se respeta la normativa actual el gas se posiciona como el activo a desarrollar en los próximos años y pieza fundamental de la necesaria transición energética. Una regulación inteligente que es buena para un sector con el potencial de propiciar un notable ahorro en la economía española.