Facebook quiere ahora que los estados regulen internet

Lleva mucho tiempo hablándose de la necesidad de regular internet y, más concretamente, las redes sociales. Desde la Unión Europea primero se apostó por la autorregulación y, alegando que los esfuerzos de las principales plataformas no eran suficientes, se amenazó con imponer entonces regulaciones más severas.

En este contexto, ha llamado mucho la atención la carta abierta que publicó hace unos días Mark Zuckerberg en el Washington Post -no debe olvidarse que el dueño de este periódico es Jeff Bezos, dueño a su vez de Amazon- reclamando que sean los estados los que regulen en cuatro áreas concretas: contenido, integridad de los procesos electorales, privacidad y movilidad de datos del usuario.

“Cada día tomamos decisiones sobre qué discurso es nocivo, qué constituye publicidad política y cómo prevenir sofisticados ciberataques”, explica en su misiva. “Si empezásemos de cero, no pediríamos a las compañías que tomasen esas decisiones solas“, continúa. “Creo que necesitamos un papel más activo de gobiernos y reguladores. Si actualizamos las reglas de internet podemos preservar lo mejor que tiene(…) al mismo tiempo que protegemos a la sociedad de daños mayores”.

La carta de Zuckerberg surge tras la enésima polémica derivada de lo que muchos han señalado como falta de control de Facebook sobre su contenido por la emisión en directo -y el mantenimiento del vídeo durante horas- de la masacre cometida de Christchurch, en Nueva Zelanda.

A fin de cuentas, el dueño de Facebook busca que los estados se responsabilicen de decir qué debe o no emitirse, cómo tratar los datos -en este caso señala las distintas leyes de protección de datos- y cómo garantizar la integridad de las elecciones, esto último tras el escándalo de Cambridge Analytics que algunos han señalado como el principio del fin de esta red social.

En cualquier caso, resulta llamativo que el estadounidense apueste por una mayor regularización del sector no falta quien ha destacado que Facebook no habría llegado a las magnitudes actuales si hubiese tenido que cumplir con la normativa vigente sobre protección de datos de la Unión Europea, pues no habría resultado tan atractivo para los inversores. Por lo que una mayor regulación limitaría el acceso al mercado de nuevas plataformas.