España rompe su marcha alcista y pierde dos puestos en el ranking de competitividad económica

España se había aplicado y a lo largo de los últimos años había ido sacando buenas notas en materia de competitividad. Sin embargo, 2018 ha supuesto un puesto de inflexión y hemos vuelto a caer. Así lo recoge el estudio del instituto IMD que elabora anualmente un ranking global sobre la competitividad económica de decenas de estados.

En los últimos cinco años, España había ido mejorando de forma progresiva: si en 2013 se situaba en la posición 45, en 2017 había remontado 11 puestos hasta situarse en el 34. Sin embargo, 2018 ha traído el sinsabor de la caída: España aparece en esta última edición en la posición 36 del índice.

¿Las razones? De acuerdo con los autores de dicho informe se debe a factores como la complejidad de la regulación empresarial, la falta de dinamismo en el ámbito científico y la política tributaria del Gobierno.

Sectorialmente, España logra su mejor posición en capacidad de las infraestructuras, donde se sitúa en el puesto 27. En cuanto al desempeño de la economía, queda en el 31, ocupando peores posiciones en lo relativo a la capacidad de gestión del Gobierno (38) y la eficiencia del sector privado (42).

En cuanto al resto del ranking, Estados Unidos se ha situado al frente tras ascender desde el cuarto puesto de la pasada edición. Hong Kong, Singapur, Países Bajos, Suiza, Dinamarca, Emiratos Árabes, Noruega, Suecia y Canadá les acompañan en lo más alto del índice.