Los efectos de limitar el precio del alquiler: de Berlín a Barcelona

El Gobierno de España ha decidido importar las medidas de intervención en el mercado del alquiler que han fracasado en París y Berlín este tipo de medidas de control y ha anunciado que, durante el próximo cuatrimestre, perfilará la mayor intervención del mercado del alquiler jamás aprobada en Europa. Así lo confirmaron fuentes de Podemos tras el acuerdo presupuestario entre PSOE y Podemos, anunciado el pasado 27 de octubre.

Mientras, en Cataluña ya se empiezan a percibir los efectos de una ley autonómica que establece un “techo” en los precios del alquiler. El mes de septiembre, primero en que ha estado en vigor la normativa, ha empezado a poner de manifiesto los “efectos secundarios” y las “consecuencias inesperadas” de introducir este tipo de legislación.

Así, en septiembre se habría producido un encarecimiento del 1,1% en los arriendos negociados en Cataluña, frente al descenso del 0,4% registrado en Madrid. Según estas cifras, facilitadas por Idealista, el tercer trimestre también refleja un diferencial preocupante para el mercado catalán, puesto que el alquiler subió un 0,1% en la región mediterránea, con repuntes del 1,1% y del 1,4% en Barcelona y Tarragona, las dos provincias más afectadas por la nueva normativa. Durante ese mismo mes se produjo un descenso del 2,5% en la Comunidad de Madrid.

La tendencia al alza se habría mantenido en octubre. De acuerdo con datos analizados por Fotocasa que divulgó el diario El Mundo, la caída de los precios del alquiler observada en Madrid (-2%) o Baleares (-7%) contrasta con el encarecimiento que está experimentando el arriendo en Cataluña.

En este sentido, los datos de octubre apuntan que la variación interanual del alquiler arroja una subida cercana al 4%. En la capital, Barcelona, sí se observa una cierta reducción de precios, pero dicha tendencia viene de meses atrás, puesto que el Covid-19 ha reducido la demanda y obligado a muchos propietarios a recortar sus precios.

El análisis de lo ocurrido en Berlín muestra los efectos de este tipo de legislación suelen percibirse conforme pasan los meses y los propietarios se ven obligados a renovar contratos en vigor. En muchos casos, al comprobar que no son capaces de mantener la rentabilidad esperada por la intervención de los precios, los arrendadores terminan optando por cambiar su papel en el mercado y poner a la venta la vivienda en cuestión.

En este sentido, la Asociación de Inmobiliarias de Cataluña y la Federación de Asociaciones Inmobiliarias habrían alertado ya de que muchos propietarios no quieren alquilar en estas condiciones y están optando por retirar sus viviendas del mercado, al menos momentáneamente.

Hay otros problemas asociados a la congelación. La menor rentabilidad de los alquileres hace que los propietarios dejen de invertir en la mejora de los inmuebles, lo que termina deteriorando la calidad del parque de vivienda, tal y como ha ocurrido en numerosas capitales españolas en que sus zonas monumentales o sus áreas céntricas se vieron muy afectadas por los programas de “renta antigua”.