La Unión Europea quiere obligar a que el 30% del contenido de Netflix sea europeo

Han creado un nuevo modelo de negocio y es muy rentable. Las principales plataformas de streaming como Netflix y Amazon han roto el mercado en mucho sentidos: tanto en valoración, Netflix tiene un valor bursátil de 135.000 millones de dólares; como en producción, con un presupuesto de más de 8.000 millones de dólares para 2018.

Amazon, por su parte, sigue el mismo camino, con un presupuesto para 2018 de 5.000 millones de dólares para la compra y producción de contenido. Ambas son plataformas que han basado su éxito, especialmente Netflix, en la producción de series; sin embargo, ya se anuncia una dura batalla entre ambas en el campo de los largometrajes, algo que indudablemente hará que se disparen sus presupuestos.

Algunos cálculos llegan a proyectar que tanto Amazon como Netflix podrían duplicar sus presupuestos en cinco años, superando los 20.000 millones dedicados a la compra y producción de contenido en 2023.

Con este potencial económico, ha surgido un actor que puede condicionar el futuro inmediato de estas plataformas de streaming: la Unión Europea. El próximo mes de diciembre el Parlamento Europeo votará una nueva normativa que prevé obligar a Netflix, Amazon y otros gigantes del sector a garantizar un mínimo del 30% de su catálogo para series y películas hechas en Europa.

Aunque la norma aún está en proceso de aprobación, todo apunta a que saldrá adelante, al menos si se atiende a lo que dijo en el Festival de Venecia el Director General del Departamento de Redes de Comunicación, Contenido y Tecnología, Roberto Viola: “Aún falta la votación final, pero es una mera formalidad”.

De ser así, los Estados miembro tendrán 20 meses para adaptar la normativa a sus regulaciones nacionales. Desde el momento en que entren en vigor, las plataformas estarán obligadas a cumplir con ese 30% de producción europea, que podría llegar a aumentar al 40% toda vez que la norma deja a discreción de cada Estado una horquilla de hasta un 10% más.

Esta medida, que puede entenderse como beneficioso para la industria europea, conlleva un handicap como es el incremento del precio del servicio para el cliente, pues la norma contempla un aumento en las tarifas de las plataformas para cubrir parte de los gastos derivados de la misma..