Un artículo firmado por los investigadores del Mercatus Center, Patrick McLaughlin y Andrew Blackburn, y publicado en la revista Discourse, explora estrategias para ralentizar o incluso revertir la acumulación regulatoria que ha frenado el crecimiento económico en Estados Unidos desde la década de 1970. Los autores identifican tres enfoques principales para lograr este objetivo: la reducción dirigida de regulaciones, presupuestos regulatorios «uno entra, X salen» y cláusulas de expiración o sunset provisions.
En primer lugar, los autores proponen esfuerzos específicos para reducir la burocracia, como el modelo implementado en el estado de Ohio. Este enfoque incluye la creación de una línea base para medir el impacto regulatorio de cada agencia, establecer objetivos de reducción (por ejemplo, un 30 % en tres años) y aplicar una supervisión estricta. Los resultados de este tipo de políticas, como los observados en Columbia Británica, donde se eliminó el 40 % de las regulaciones antiguas, demuestran que pueden impulsar significativamente el crecimiento económico.
En segundo lugar, los presupuestos regulatorios del tipo «uno entra, X salen» obligan a que cada nueva regulación sea compensada con la eliminación de otras existentes. Un ejemplo destacado es la Orden Ejecutiva 13771 emitida durante la administración de Donald Trump, que requería eliminar al menos dos regulaciones por cada nueva. Este tipo de presupuesto no solo reduce la acumulación regulatoria, sino que también previene que las mejoras logradas se pierdan con el tiempo.
Por otro lado, las cláusulas de expiración o sunset provisions son una herramienta efectiva para combatir la acumulación normativa. Estas estipulan que una regulación expira automáticamente tras un período determinado, salvo que sea renovada o modificada. Aunque estas cláusulas son comunes en la legislación, su adopción en el ámbito regulatorio sigue siendo limitada. Los autores sugieren que una ley podría obligar a las agencias a incluirlas en todas las regulaciones futuras, promoviendo revisiones periódicas y garantizando su relevancia.
Finalmente, los autores destacan la necesidad de mejorar la calidad de las nuevas regulaciones mediante un análisis más exhaustivo de sus costos y beneficios antes de su implementación. Proponen el uso de planes retrospectivos que permitan evaluar la eficacia de las regulaciones en intervalos regulares. Estas medidas, combinadas con un enfoque basado en datos, podrían asegurar que las normas realmente resuelvan problemas concretos de manera eficiente y efectiva.