El concepto de ‘Smart Regulation’ propone racionalizar la elaboración de las leyes y defiende que no se trata de regular más, sino de hacerlo de manera más inteligente, considerando siempre la importancia de mantener un entorno económico atractivo y flexible para la actividad del sector privado.

Cuatro principios clave

Simplifica la relación entre los ciudadanos y las administraciones públicas, reduciendo la burocracia.
Aporta un marco jurídico estable, con unas reglas del juego claras para todos.
Armoniza los derechos de usuarios, consumidores, poderes públicos y empresas.
Aporta un verdadero valor añadido al sector que regula.