La industria de bebidas espirituosas, contra la intención de Hacienda de ejercer un mayor control sobre sus productos

El Ministerio de Hacienda ha levantado ampollas en la industria de bebidas alcohólicas. Su intención de ejercer un mayor control sobre este tipo de productos ha puesto en pie a la Federación Española de Bebidas Espirituosas (FEBE). En concreto, la intención del Departamento dirigido por Cristóbal Montoro de que, a partir de 2018, los recipientes de “bebidas derivadas” incluyan un código QR que recoja “la trazabilidad del producto”.

La novedad se incluye a modo de borrador en la modificación del Reglamento de Impuestos Especiales y, según se detalla en el preámbulo de la nueva norma, se trataría de reformar el precintado para mejorar el control sobre el pago de estos tributos. Según ha revelado ABC, el texto normativo establece que el código deberá ir en “los tapones o cierres” y será obligatorio en todos los envases de más de medio litro, en el resto deberá ir en el estuche.

El texto establece que dicho código debe de ser “capaz de almacenar los datos relativos al establecimiento al que son entregadas las precintas (código de actividad y establecimiento) y a su titular (número de identificación fiscal) así como al destinatario registrado ocasional, al receptor autorizado, al representante fiscal de un vendedor a distancia establecido en otro Estado miembro de la UE o al importador“, es decir, toda la vida del producto desde el mayorista hasta el consumidor final.

Desde FEBE, consideran la medida “absolutamente inviable”, aseguran que apoyan “la creación de una precinta más robusta que dificulte su falsificación” y ofrecen su “total predisposición” para “buscar vías de actualización de las marcas fiscales que eviten el fraude“, aunque remarcan que “el sector no puede asumir ni económica, ni técnicamente que la marca fiscal se convierta en un elemento de trazabilidad del producto“.

La propuesta, señalan,  sería “imposible de asumir” por las modificaciones que exigiría en “la línea de producción, el cambio de funcionamiento del almacén, en sus dimensiones y acondicionamiento, o el desarrollo de un software específico”.