Consumidores, empresas y promotores reclaman una regulación que aporte transparencia a la venta de entradas por internet

Cuando los distintos actores de un sector reclaman una regulación, urgente y clara es que es necesaria. Eso ocurre ahora mismo con el sector de la venta de entradas de espectáculos y más concretamente con la venta de entradas de conciertos. No es un fenómeno nuevo, pero lo ocurrido recientemente con los conciertos de Metallica y U2, por poner dos ejemplos, han vuelto a reabrir el debate sobre la reventa y la necesidad de regularla.

Hace unos días, la banda de rock duro Metallica ofreció dos conciertos en la capital de España. Las entradas estaban agotadas desde meses antes. De hecho, apenas duraron a la venta unos minutos. Exactamente lo mismo que ocurrió con las que salieron a la venta para el concierto que U2 va a dar en Madrid a finales de septiembre. Se vendieron miles de entradas en cuestión de minutos. El éxito fue tal que los organizadores anunciaron un nuevo concierto de la banda en la ciudad al día siguiente y volvió a ocurrir exactamente lo mismo: más de 16.000 entradas volaron en tan sólo 4 minutos. Prácticamente al mismo tiempo aparecieron entradas en webs de reventa para el mismo concierto por 900 euros.

La situación fue tal que el Ministro de Educación, Cultura y Deportes, Íñigo Méndez de Vigo, ha contestado a una pregunta sobre este tema en el Pleno del Congreso de los Diputados. De hecho, su colega de Interior, Juan Ignacio Zoido, ha llevado a cabo “un requerimiento de información a las entidades promotoras y vendedoras Livenation y Ticketmaster y ha llevado a cabo una investigación puntual por una presunta estafa por la compra de entradas en la web viagogo.es”, según explicó el propio Méndez de Vigo en sede parlamentaria.

¿Y qué opinan las partes implicadas? Hay coincidencia en que es necesario actuar. Los promotores son contundentes. “Si unos parásitos especuladores, que no aportan nada a la música, obtienen unos ingresos descomunales engañando a los consumidores, está claro que todo el mundo pierde menos los piratas de las webs de reventa”, asegura Gabriel Rossy, abogado de la Asociación de Promotores Musicales.

Este portavoz considera que “es conveniente una regulación que dé transparencia para que los consumidores sepan a lo que se exponen al comprar en la reventa”. Por su parte, María Requena, de la Asociación Nacional de Ticketing (Anatic) cree que “lo más importante es que se legalice [la reventa]” y lo argumenta recordando que “el 90% de las entradas son electrónicas”.

En cuanto a los consumidores, desde la OCU, su portavoz Enrique García reclama una ley que defina: “Que quede claro quiénes son, que están autorizados y que el derecho de desistir (las devoluciones de las entradas) quedan asegurados”. Por su parte, Facua insiste en que “estas entradas desaparecen de los canales oficiales minutos después del inicio de su venta y pasan a comercializarse en plataformas de reventa donde se multiplica su precio“, a lo que hay que poner remedio.

En este sentido y a falta de una regulación clara, Google ya ha dado un paso al anunciar que exigirá a los portales de reventa de entradas que se identifiquen como tales de forma clara con el objetivo de luchar contra una falta de transparencia que puede minar la confianza en el ecosistema de venta de entradas a través de internet, además de dificultar la capacidad de los negocios legítimos para llegar a los clientes”.